
Aquí, "ambas" se refiere tanto a las circunstancias favorables como a las desfavorables que experimentamos a lo largo de nuestra vida.Hemos de aceptar que cualquier tipo de situación en la que nos encontremos, e impedir así que se convierta en un obstáculo. Todas nuestras circunstancias se pueden incluir en las llamadas "ocho preocupaciones mundanas" : felicidad y sufrimiento, riqueza y pobreza, alabanza y crítica, buena y mala reputación. Se denominan "preocupaciones mundanas" porque las personas corrientes están constantemente preocupadas por estas situaciones, deseando experimentar algunas e intentando evitas las otras.Vivir pendiente de ellas constituye un serio impedimento para el practicante sincero.Si estamos demasiado interesados en obtener felicidad y evitar el sufrimiento, cuando las cosas nos vayan bien alegraremos excesivamente y crecerá nuestro apego al samsara, y cuando nos vaya mal perderemos nuestra fe en el Dharma. Si siempre estamos preocupados por nuestra situación económica, cuando seamos ricos nos veremos envueltos en distracciones y pasatiempos en detrimento de nuestra practica de Dharma, y cuando seamos pobres nos deprimiremos y preocuparemos acerca de nuestra carencia de recursos materiales, lo cual también interferirá con nuestra practica. si damos demasiada importancia a si somos alabados o criticados, cuando recibamos un cumplido crecerá nuestro orgullo y nos sentiremos superiores a los demás, y cuando alguien nos critique nos dolerá profundamente.Si nos preocupa demasiado nuestra reputación, cuando seamos famosos nos olvidaremos de nuestros compañeros y puede que incluso lleguemos a pensar que somos más importantes , y si tenemos una mala reputación nos sentiremos desgraciados. En cualquier caso las ocho preocupaciones mundanas son obstáculos para nuestra práctica espiritual.
Los practicantes sinceros del adiestramiento de la mente utilizan todas las circunstancias, buenas y malas, para avanzar en le camino, en vez de permitir que interfieran en su progreso.
Si son ricos, utilizan sus bienes para acumular méritos practicando la generosidad y ayudando a los demás con gran compasión.
Si son pobres, consideran su situación como una buena para incrementar su riqueza espiritual, esforzándose por mejorar su disciplina moral, concentración , sabiduría y demás virtudes. Esto les ayuda a fortalecer su práctica de tomar sobre sí mismos los sufrimientos de los demás, y a darse cuenta de que la riqueza interna de las realizaciones espirituales es mucho más importante que las las posesiones materiales.Utilizando su sabiduría de este modo, aquellos que practiquen correctamente el adiestramiento de la mental podrán superar las ocho preocupaciones mundanas. Así se sentirán satisfechos tanto en la riqueza como en la pobreza, al ser alabados o criticados, o al ser respetados o desacreditados, porque permanecerán imperturbables ante cualquier situación.



